Nuestra ganadería tiene más de ochenta años de historia, mi abuelo Joaquín Ortiz Moreno comenzó su ganadería con ovejas procedentes de los Hidalgos, luego mi padre cogió el testigo y siguió adquiriendo en la misma ganadería de los Hidalgos, ya que era la línea por la que apostó mi abuelo.
Recuerdo ir con mi padre a Casas Caídas a escoger corderas y corderos y ver a un hombre bajito, serio que de pequeño me daba “miedo” y al que con el tiempo fui apreciando...
Hay una anécdota que recuerdo siempre con cariño. Cada vez que iba a ver al Señor Isidro, a la finca donde pastaban las Auténticas Hidalgas me decía: “Niño, saca las manos de los bolsillos, que los niños que llevan las manos en los bolsillos se quedan sordos.”
Con el tiempo entendí lo que me estaba diciendo, es escucha y aprende cómo se elige una buena cordera o semental Hidalgo.

Ovaja merina

Cuando las hidalgas eran hidalgas.

Jovenes, muy jovenes mi hermano Pedro Feliciano y yo asumimos ese testigo, no tenía más de 16 años cuando comencé a comprar hidalgas en Casas Caídas, recuerdo cada día de mi vida al viejo mayoral de los Hidalgo, el Sr. Isidro, parte de lo que hoy se lo debo a él. De una forma u otra el destino quiso que Isidro me adoptara en la faceta ganadera, me dio consejos y apuntes de la raza que sin duda se fueron con el y que algún día he de traspasar a quien siga mi testigo...


Joaquin Ortiz

Cuando Isidro se jubila la ganadería se vende. A pesar de que mi ganadería gozaba ya de un buen número de cabezas, sabía que debía seguir mejorando esa genética y haciendo las ovejas merinas hidalgas un reflejo de mi propia personalidad, que no era otra que aquellos consejos antiguos, evocando a la mesta que Isidro me contaba desde niño.

Eso me lleva a recorrer España y todas las ganaderías merinas desde Extremadura a Castilla, desde las más grandes a las más pequeñas que decían tener esta línea, pero no veo en ninguna la oveja Hidalga que me enseñó a reconocer y buscar mi abuelo, también mi padre, y luego Isidro. Un tiempo después la vida me regala otro maestro, del que volví a aprender del merino, con el que acabé de adquirir todos los conocimientos sobre esta oveja única en el mundo.

Merino Ortiz

Conocer a Cesáreo Rey maestro merinero y trashumante me permitió ser lo que soy, Cesáreo en aquel momento se encontraba en la misma búsqueda que yo, y el destino nos regaló el encuentro. Con su oveja y la mía, hicimos lo que hoy se conserva en nuestra ganadería. Estas simientes que se mezclaron en nuestros rebaños mejoran las ovejas hidalga para dotarlas de una frescura que hoy tengo la suerte de conservar como guardián de esta raza.

Ese es mi legado a la raza merina, conjugar dos líneas merinas únicas, la hidalga y la de Cesareo Rey, hoy por desgracia extintas las dos, que dan lugar a estas ovejas ortices. Estoy orgulloso de mis orígenes y espero algún día poder legar estos secretos a la próxima generación.


Merino hidalgas

En el siglo XXI seguimos conservando las hidalgas mejoradas, con un proceso de selección de más de 30 años, seguimos buscando los animales mejorantes, haciendo un rebaño con características comunes, siendo hoy el rebaño más homogéneo de España y de Europa en genética pura.